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jueves, 18 de junio de 2009

3.3 – La Doctrina del Santuario (Daniel 8:14)

En el Capitulo 1 leímos sobre la ceremonia del Día de Expiación descrito en Levíticos 16. Este ritual fue el clímax de un ciclo de consagración anual para la nación Israelita. Los pasos para la expiación, desde una perspectiva nacional, fueron los siguientes:

a) Si un individuo, o la congregación en general, había cometido un “pecado por yerro (por ignorancia o involuntario) contra cualquiera de los mandamientos de Yahweh” (Lev 4:2) se le daba una provisión, tenia que ofrecer un animal en sacrificio para ofrecerlo como su substituto. (Lev 4:13,27)

b)Los pecados del individuo culpable se confesaban sobre el animal, transfiriendo así la culpa simbólicamente a la ofrenda inocente. (verso 33)

c) El penitente entonces tenia que degollar al animal frente al Tabernáculo. La sangre era llevada por el sacerdote al altar de oro, donde un poco de ella era aplicada en los cuernos y el resto se vertía en la base del altar. (Lev 4:34)

d) Un paso que frecuentemente se pasa por alto es que después de que ciertas porciones de ciertos sacrificios eran quemados como ofrendas para el pecado la sangre era llevada al Lugar Santísimo y los sacerdotes comían esas porciones de la ofrenda que quedaban, en el que simbólicamente cada pecado era trasferido a su persona y era adjuntando al Tabernáculo.(Lev 6:25-26; 10:12-20) La perversión de este principio surgió en culturas y tradiciones paganas antiguas que creían en deidades “comedoras de pecado” (Ej: Los Tlazolteotl de los Aztecas, Escoceses, etc ).

El resultado acumulativo del ciclo de la expiación consistía en que los pecados de la congregación eran transferidos a los santos ornamentos y compartimientos del Tabernáculo, como el altar y el lugar santísimo, por medio de la ministración de los sacerdotes. Muchos grupos Cristianos, esencialmente todos menos el Adventismo, creen que el fin de la historia del pecado se efectúo en la Cruz o justo después cuando Cristo, como nuestro Sumo Sacerdote, tomo la culpa de la humanidad presentándose El mismo como ofrenda de sacrificio ante las cortes Celestiales. (Juan 20:17, Efesios 4:8, Heb 4:19) Como estos cristianos creen que el pecado fue “destruido” en tal punto, ven a los fuegos del juicio como algo retributivo y penal por naturaleza.

Esta es una perspectiva extremadamente limitada sobre la manera en que el juicio se conecta con la misericordia en la mente Divina. Esta escrito, “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.” (Salmo 85:10)

Aunque la ira del Todopoderoso se describe en lenguaje humano como “venganza,” (Deut 32:41, Rom 12:19) esta sola idea no presenta el cuadro completo. Debemos recordar que el Todopoderoso la personificación del amor y del perdón y aun a los más impenitentes de Sus hijos les proveyó una piedad infinita y un máximo sacrificio para “que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.” (2 Pedro 3:9)

La venganza de Yahweh es una descripción del poder de Su potestad pero Su corazón no desea la destrucción de los pecadores, (Ezequiel 33:11) cuya perdida El lamentara en el día de la retribución final. Yahweh “es Fuego consumidor” porque Su odio hacia el pecado es perfecto, (Deut 4:24, 9:3) pero (como son parte del proceso de la expiación en su totalidad) los fuegos del juicio son purificadores y restaurativos para el universo, aunque los cuerpos y las almas de aquellos que persisten en su asociación con el pecado perecen (“apollumi” - Juan 3:16) lo cual significa que “no existen mas.”

De nuevo aquí vemos que el entender el carácter de Yahweh hace mucho más fácil el discernimiento entre las buenas doctrinas y las tradiciones más antiguas. Estudiaremos sobre el concepto del “tormento conciente y eterno en el infierno” mas adelante pero el enfoque aquí consiste en que los fuegos del juicio se utilizan mas como elementos purificadores del universo que como castigos excesivos para los pecadores, aunque son una consecuencia natural del perfecto sistema de la justicia Divina. El enfoque, aun en el ultimo acto de esta justa indignación, consiste más bien en bendiciones que en penalidades, mas en la expiación que la en destrucción.

Por supuesto que nada de esto se le ha ocultado a la humanidad. (Isaías 48:6) Yahweh se revelo así mismo en los símbolos y tipos de los ritos del Viejo Testamento y esta limpieza o purificación final del pecado se representa de hecho en el rito del Día de Expiación que se describió en el Capitulo 1 de esta guia.

El Tabernáculo y el Templo, erigidos para la gloria de Yahweh, fueron representaciones terrenales del Verdadero, (Exodo 25:9,40; 1 Cron 28:11-12; Heb 8:5) el Templo o Tabernáculo que están en el Cielo. (Apoc 11:19; 14:17; 15:5; 21:3) Es verdad, y frecuentemente se malentiende, que no habrá un Templo visible en la ciudad de la Nueva Jerusalén que desciende a la Tierra después del Juicio, (Apoc 21:22) pero solo la Nueva Jerusalén (la capital del Reino Celestial) “descenderá” del Cielo a la Tierra.” (Apoc 3:12) Mas adelante vemos que aunque Cristo es “un Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec” porque Su ministerio es eterno, (Heb 5:10: 7:24) El es un Sumo Sacerdote de acuerdo al patrón del sacerdocio Levítico, pues cumple sus tipos y ceremonias de manera espiritual, instituyendo así un mejor pacto y sacerdocio. (Mat 5:17; 1 Cor 15:3; Heb 7:11, 9:1, 19-26)

La Doctrina del Santuario, en esencia, es un reconocimiento de la correlación que existe entre lo imperfecto, el Santuario terrenal y lo perfecto, el Santuario espiritual en el que Cristo opera ahora como un Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec y de acuerdo a los símbolos del sistema Levítico (Ej: sacrificios, la purificación del Lugar Santísimo, la transferencia del pecado por los sacerdotes, y así sucesivamente). Esto ha conllevado a una mejor comprensión de los efectos del sacerdocio de Yahshua y de las creencias peculiares del Adventismo, incluyendo el concepto de un “Juicio Investigador.”

miércoles, 17 de junio de 2009

2.1 – El Alfa y El Omega

Esta guía hace un acercamiento inusual hacia las doctrinas. Al haber aprendido, en el primer capitulo, quien es Yahweh y algunos aspectos de Su carácter brincaremos hacia el “final” de la historia terrenal para poder ver que es lo que El pide de esta generación. Después de haber hecho esto regresaremos de nuevo y completaremos los detalles de fe y practica que quedaron faltando.

Hemos leído sobre el Principio en Génesis: la creación del hombre y la caída en pecado. Sin embargo Génesis también registra la primera revelación del Evangelio (las Buenas Nuevas) en simbología y en elocución divina. Del símbolo, leemos que inmediatamente Adam recibió sobre si la culpa de la trasgresión,“Yahweh Elojim hizo al hombre y á su mujer túnicas de pieles y los vistió.”(Gen 3:21)

Aunque se le ha prestado poca atención a esto, esta es la primera muerte de una criatura viviente en la historia del universo. La palabra para “pieles” en este pasaje es la palabra hebrea “owr” para “piel de un animal”, por lo tanto, alguna bestia, alguna criatura inocente murió para beneficiar al hombre culpable. Esta simbología no es mas ni menos que el sacrificio del “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29) Aun antes de este sacrificio se dio una promesa, “Y Yahweh Elojim dijo á la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida: Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en Su calcañar.” (Gen 3:14,15) 

Esta fue una profecía de Uno que vendría, una “Simiente de la Mujer” para aplastar la cabeza de la serpiente. El que aplastaría seria herido, recibiendo una herida en Su talón, pero el golpe al engañador seria un impacto mortal en la cabeza. Una cosa curiosa en las Escrituras es que cuando leemos, enseguida, sobre la Simiente de la Mujer, la referencia esta en plural: “Entonces el dragón se aíro contra la mujer; y se fue á hacer guerra contra el Remante de la Simiente de Ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.” (Apoc 12:17)

El remanente, o la “última parte” de la Simiente se refiere a una clase de pueblo que mantiene una fe pura, un testimonio verdadero y acciones justas y correctas en los días de gran oscuridad y apostasía, en los días de la ira del Dragón. ¿Que debemos entender sobre estas citas, tomadas de Génesis y Apocalipsis?

La respuesta, naturalmente, se encuentra en otros pasajes de la Escritura. Uno de ellos en particular esta presente, para el entendimiento de muchos: “Porque de Yahweh es el reino; Y El regirá las naciones. Una simiente le servirá; esto se dirá del Señor hasta la generación venidera. Vendrán, y anunciarán su justicia; a un pueblo por nacer, anunciaran que El ha hecho esto.” (Salmo 22:28,30-31)

El Salmo 22, un salmo frecuentemente aplicado a Cristo, (Mat 27:46; Lucas 23:35; Mat 27:35; Salmo 22:1,7,8,18) habla de una Simiente que serviría al Altísimo y que El seria contado como una generación. Esto no es una mera generación simbólica sino un grupo actual de personas porque ellos se encargan de la obra y “declaran Su justicia” en el mundo. Esta profecía se cumple perfectamente con la muerte de Cristo – una herida en el calcañar de la cual El se recupero en Su resurrección – y el llamado de una Iglesia, una generación de hombres y mujeres vistos ante el Cielo con y como la justicia de Cristo, la Simiente unigénita, “Al que no conoció pecado, por nosotros [Yahweh] lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Cor 5:21)

Es una declaración sorprendente de que seamos hechos justicia de Dios en Cristo. Es una bendición sin comparación y una gran obra de gracia en que seamos contados como Cristo fue contado, hijos de Elojim, “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios.” (I Juan 3:1ª)

Pero esta es solo la primera parte de la profecía: que la Serpiente heriría el talón de la Simiente. Lo que sigue es el aplastamiento de la Serpiente, en la cabeza y la declaración de la justicia de Dios por medio de la generación redimida a toda la humanidad.
¿Como se relacionan estos dos conceptos? Estos se conectan de esta manera, que la justificación de Yahweh a la humanidad, y de hecho a todo el universo, es un símbolo de la eterna derrota de Satanás.

¿Y como se declara la justicia de Dios en la tierra? ¿Como es que mortales finitos y errantes pueden ser hechos justicia de Dios en Cristo; y que es lo que dicen para declarar esto al universo? Solo necesitamos leer el final de la historia que empezó en Génesis, en la última revelación de la Biblia.

1.4 La Expiación

En una escala cósmica, la expiación fue representada por símbolos en el segundo libro del Viejo Testamento como aparece en la Biblia.

Leemos sobre el ritual del Día de la Expiación lo siguiente: “Después [Aaron, el Sumo Sacerdote] degollara el macho cabrio de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, llevara su sangre detrás del velo [...] y la rociara sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. [2] Hará, pues, expiación por el santuario a causa de las inmundicias de los hijos de Israel, y causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también al tabernáculo de la congregación, el cual reside entre ellos en medio de sus inmundicias.

“Y saldrá al altar que está delante de Yahweh y hará expiación por el y tomará de la sangre del becerro (novillo) y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar alrededor (por todos los lados). [3]Después Aarón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío y lo enviará al desierto por mano de un hombre preparado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos á tierra inhabitada (solitaria): [4] y dejará ir el macho cabrío por el desierto.” (Levítico 16: 7, 8,15, 16, 18, 21, 22)

Los números en [corchetes] incluidos en el pasaje de Levítico 16 se refieren al diagrama anterior. El servicio diario [0] es aquel proceso diario en el que se trasferían los pecados del penitente (arrepentido) hacia el santuario (no mas allá del velo) durante el transcurso del año. (Lev 4:1-6) El ritual del Día de la Expiación empieza con el paso [1]. Los Adventistas sostienen que el macho cabrio de la ofrenda por el pecado, en el paso 1, es Cristo, quien juega un rol doble como Sacrificio y Sumo Sacerdote. (Efesios 5:2, Heb 4:15) [2] Con Su sangre El ofreció el sacrificio expiatorio para el Tabernáculo en el Cielo (Apoc 11:19, Apoc 15:5) del cual el tabernáculo terrenal solo era un simulacro. (Éxodo 25:40, Heb 8:5) [3] El “Altar” en el Cielo, que representa el lugar donde se ofrecen las oraciones de los santos (Apoc 8:3) también fue limpiado por la sangre del sacrificio, haciendo aceptable las oraciones de misericordia al Altísimo, ofrecidas por aquellos convictos de pecado. [4] Al final del ritual, el macho cabrio vivo que representa Azazel, un nombre alterno para Satanás, es enviado al desierto a perecer, llevando los pecados del pueblo de Elojim con el.

En el cumplimiento del paso [4] Satanás cosecha las consecuencias finales (muerte eterna) por los pecados confesados de los santos sobre el. Aunque Cristo llevo la penalidad de la humanidad en la Cruz, el Mesías murió la muerte del pecador en la cruz (Isaías 53:12) sin embargo, el resultado final de “eterna condenación”, (Marcos 3:29) de la cual no hay salida, fue derrotado por Su Victoria, asegurando así la vida eterna para los hijos de los hombres. Leemos de la sentencia de Yahweh a Satanás, “Yo pues saco fuego de en medio de ti, el cual te consumirá, y te reduciré a ceniza sobre la tierra á los ojos de todos los que te miran.” (Ezequiel 28:18b)

Es importante notar que es Cristo, como Sumo Sacerdote, quien traslada los pecados de la humanidad redimida a Satanás.... pero no a un lugar desértico. Después de Su muerte, no antes, Cristo fue al Cielo para ofrecer Su sangre...esta es la purificación del Altar.

Muchos Cristianos piensan que Cristo cumplió ambos roles, el rol del “macho cabrio vivo” y el rol del macho cabrio muerto de Yahweh, si Cristo cumplió ambos roles El tuvo que haber ofrecido Su sangre primero, antes de haber ido al desierto (quienes estos cristianos lo comparan con el “infierno” o “tierra de los muertos”). Sin embargo, en el ritual de la expiación vemos que los pecados de Israel y el Altar eran purificados “antes” de que el macho cabrio vivo fuera enviado al desierto y el único evento paralelo que cumple esto en las Escrituras es el tormento de Satanás en el lago de fuego después del juicio. Cuando los demonios son arrojados a un estado de tormento, de acuerdo a la Palabra, estos se dirigen a “lugares secos,” (Mat 12:43) a un desierto espiritual.

El entender como trata Yahweh con el pecado y como trata con los pecadores es una de las revelaciones mas claras de Su misericordioso y benevolente carácter. Tener el conocimiento de que Dios ejerce misericordia mas allá de toda medida, tanto en la ofrenda de Su Hijo como en el proceso de expiación para redimir a la raza humana es una revelación de Su profundo amor hacia nosotros. Por fe sabemos quien es Yahweh y vemos que El es todo amor, luz y vida. Por Su Palabra escuchamos Su testimonio de que El atrae a todos los hombres hacia Si Mismo permitiéndole a la humanidad recuperar su lugar previo y autoridad.

El conocer a Yahweh y ejercer nuestra libertad al confiarle nuestras vidas a El en servicio al Todopoderoso y a nuestros prójimos... es el fundamento del Cristianismo y el comienzo de un estado de paz que es representado en la Biblia por un día literal conocido como el “Sabbath.” El primer paso en la Senda de la Santidad para iniciar la travesía al Reino Celestial es entrar en aquel reposo espiritual.

1.5 – Sumario.

1) Conocer al Padre y al Hijo es vida eterna.

2) Este verdadero conocimiento, esta intimidad, viene como resultado del estudio personal de las Escrituras y de la asistencia del Espíritu Santo.

3) El carácter de Yahweh se revela, de una manera dramática, en la forma de como trata con el pecado, los pecadores y a la raza humana en general.

4) La raza humana [colectivamente] perdió la gracia al aceptar los incentivos del ángel caído, Lucifer, pero el plan de salvación promete redención a los hombres (individualmente) y el fin del pecado en escala cósmica.

5) El “pecado” es una condición del corazón que conlleva a la trasgresión de la Ley de amor y orden. La salvación no es un cese de “las malas obras” sino un saneamiento del corazón y del espíritu. El resultado natural es una reforma de las tendencias de la vida, y una rectificación de los actos externos.

6) Aquellos que aceptan la limpieza del pecado a través del sacrificio del Hijo de Dios desarrollan un carácter que los prepara y los hace idóneos para la vida eterna. Aquellos que lo rechazan son destruidos en una sentencia justa diseñada para purificar el universo de todo dolor y sufrimiento.

7) El ritual del Día de la Expiación descrito en Levítico 16 provee una escenario general del plan de salvación y revela mucho sobre el carácter del Creador.

1.3 – La Naturaleza del Pecado

1.3.1 – ¿Que es el Pecado?

Toda la creación esta establecida sobre el principio del orden. Yahweh no es un Dios arbitrario y todo lo que El hizo tiene un propósito y un lugar en el universo. Aun Lucifer, el ángel que empezó la rebelión, tenia un lugar; pero cuando llego a estar descontento con su oficio abuso de su libertad y empezó a decir, "Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte. Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo." (Isaías 14:13-14)

Satanás mismo, al rechazar el orden divino, se coloco en contra de la “Ley” del Altísimo. En ese tiempo la Ley no era algo que estaba escrito sobre algo; antes del pecado no había necesidad de un estándar codificado de comportamiento. Como Pablo escribió, “[la ley] fue añadida a causa de las transgresiones.”(Gálatas 3:19) La Ley es simplemente, en su nivel más básico, una descripción del principio del Amor. Los apóstoles enseñaron, “El Amor no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es el Amor.” (Rom 13:10) Cristo dijo, “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” (Mat 22:37-40)

Los Diez Mandamientos son una descripción de la Ley que fue dada, en un formato estructurado a Moisés y de Moisés a Israel, (Nehemías 10:29) pero el pueblo de Dios siempre supo cuales fueron Sus requerimientos por la virtud de saber quien era El. (Gen 26:5) Antes y después de la cruz de Cristo, la “ley” es el estándar por la que podemos conocer que es “pecado”. De hecho, los apóstoles enseñaron explícitamente que, “Pecado es trasgresión de la ley.” (1 Juan 3:4b)

Por esta razón, algunos han llegado a la conclusión, “Si guardo la ley, complazco a Dios. Si obedezco en todo lo que el me dice que haga, El me favorecerá.” En cierto grado, Yahweh se complace en la obediencia, sin embargo el principal problema con esto es que el hombre en su estado natural no puede ni siquiera buscar la justicia de Dios y mucho menos practicarla, como vimos antes. Aquellos que tratan de guardar (cumplir) la ley con sus propios esfuerzos de voluntad, humanos y defectuosos, se frustran constantemente durante el proceso y se convertirán en hipócritas, legalistas o apostatas.

Entonces, ¿Que debemos hacer para ser salvos y escapar del Juicio que purificara al universo de todo pecado? El primer paso es entender lo que verdaderamente es el pecado. Si, es “la trasgresión de la ley” como Juan escribió pero en el pecado se encuentra un concepto mas profundo que este. En el lenguaje Griego, de donde se tradujo la epístola de Juan, la frase “transgresión de la Ley” fue traducida de una sola palabra: anomia. Esta palabra no significa literalmente “transgresión de la ley,” aunque es una traducción valida porque la transgresión es el resultado inevitable de anomia; pero anomia realmente significa “rebeldía, sin ley.”

El apóstol Juan nos dice que el pecado es un estado, una experiencia de hostilidad hacia la Ley. Es, como en el caso de Lucifer, un rechazo del orden armonioso de Dios y un mal-estar en el alma que causa trasgresión y actos pecaminosos.

Lo que los hipócritas y legalistas no pueden entender, aunque gran alivio les causaría, es que no pueden “deshacer” este estado de ser. Jeremías dice sobre el corazón natural lo siguiente, “Engañoso y perverso es el corazón más que todas las cosas; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9)

Pero lo que Yahweh le promete a Su pueblo es esto, “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis juicios, y los pongáis por obra.” (Ezequiel 36:26, 27)

Noten que cuando la condición del corazón esta restaurada entonces “ustedes guardareis mis juicios.” En otras palabras, las acciones comienzan como consecuencia del saneamiento (restauración). Al hombre no se le pide de mas poder de la voluntad o de mas fortaleza personal; lo que necesita es una restauración del ser espiritual. Cuando un hombre es restaurado por completo (recreado) el resultado será un hombre justo, integro; cuando es rico, actuara como el hijo(a) sabio(a) y benevolente del Altísimo que fue creado para ser así.

Debemos recordar que tenemos un acusador. Las Escrituras dice, refiriéndose a aquel que perdió primero la gracia de Dios, “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devorar.” (1 Pedro 5:8) Debemos recordar que aunque aceptemos este nuevo corazón y el espíritu de Dios, aun tenemos un pasado lleno de penas y faltas. Por esta razón, el acusador frecuentemente retendrá nuestras obras y hechos en nuestra cara y dirá, “¿como puedes pretender ser hijo del Rey Celestial? ¿Como puedes errar?” Las tentaciones vendrán, aun a los redimidos. Yahshua mismo, el Hijo de Dios fue objeto de todas las acusaciones y engaños posibles que los ángeles caídos le hicieron; “[Yahshua] fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15) Si vamos a vencer debemos tener bien claro la distinción entre la tentación y el pecado.

1.3.2 – El Pecado vs. la Tentación

Santiago escribe, “pero cada hombre es tentado cuando es llevado y seducido por su propia concupiscencia, entonces la concupiscencia después que ha concebido da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:14-15)

Es importante definir nuestros términos; la palabra “lust”, traducida al español como “concupiscencia” o “ pasión” , en la Escritura no es un concepto uniformemente negativo. Cuando el Mesías dijo, “En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca,” (Lucas 22:15) Yahshua estaba usando una forma de la misma palabra traducida aquí en Santiago 1 como “concupiscencia”

Es una palabra que simplemente significa, “deseo,” afinidad por ciertas cosas que un individuo quiere hacer. Naturalmente, no podemos ser tentados realmente con cosas que no queremos o no nos llamen la atención pero es vital para nuestra salud espiritual entender que el ser simplemente tentados por algo NO ES lo mismo que codiciarlo y mucho menos pecar.

Es cuando el deseo ha “concebido”, cuando ha sido llevado o se le permite morar en el corazón que el pecado da a luz y existe, solo así es cuando un hombre actuara de acuerdo con la tentación y concientemente cometerá un acto de trasgresión. Satanás, por supuesto, en su campaña para desanimar a los santos, le hará creer a los que buscan la justicia de Dios ‘que el experimentar una tentación es tan malo como ceder a ella y que por lo tanto la verdadera santidad es “imposible” aun para el corazón redimido’. Esto es una mentira satánica e intencionada para destruir la fe...podemos estar expuestos a algo inapropiado o peligroso pero si nosotros rechazamos ese pensamiento y nos alejamos de el “destruyendo especulaciones (imaginaciones) y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo,” (2 Cor 10:5) entonces permaneceremos puros.

1.3.3 – El Significado del Arrepentimiento

Muchos tienen la impresión que la palabra “arrepentimiento” significa una pena o tristeza por el pecado. Esta es una verdad a medias. El apóstol Pablo habla de dos clases de tristeza o dolor, una pena que es la del mundo y una “tristeza y dolor que es la de Dios” Pablo le escribe a una congregación, que el había reprendido anteriormente en una epístola, lo siguiente “Ahora me gozo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento para salvación, sin dejar pesar; mas el dolor del mundo produce muerte.” (2 Cor 7:9-10)

El arrepentimiento de acuerdo a Pablo no es lo mismo que la tristeza… el arrepentimiento es lo que esa “tristeza de origen divino” produce después y conduce a una vida nueva. El arrepentirse, específicamente, significa “cambiar de mente y actitud hacia algo mejor, reparar de todo corazón y aborrecer los pecados anteriores.[Concordancia, “metanoeo”] El arrepentimiento no solo consiste de un sentimiento de culpa sino de un cambio de mente, de propósito y una enmienda total de los pecados pasados, un regreso del error a la verdad.

El verdadero arrepentimiento no es meramente lo que las personas hacen “cada vez que pecan.” Juan dice sobre este evento, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y nos limpia de toda maldad.” (1 Juan 1:9) Si negamos que no hemos pecado en el pasado o decimos que somos inocentes cuando estamos convencidos por el Espíritu de un acto malo (versículos 6,8,10) no podemos recibir ayuda pero si cuando descubrimos la trasgresión la admitimos El no solo nos perdonara sino que nos limpiara de la plaga espiritual.

El Salmista escribió, “Así como está lejos el oriente del occidente, así hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” (Salmo 103:12) Si verdaderamente nos arrepentimos de un pecado, resueltamente nos alejamos, entonces recibimos perdón y limpieza; y “si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” ( Juan 8:36)

Es importante entender la distinción que las Escrituras hacen entre los pecados concientes y los pecados que se cometen por ignorancia. Este es un concepto que no se ha enseñado ampliamente en el mundo Cristiano; muchos ni siquiera pueden distinguir entre una tentación y una trasgresión, y mucho menos disciernen entre los pecados que se cometen deliberadamente y los pecados que se cometen sin intención.

Juan, quien escribió mucho sobre este asunto, hizo una curiosa declaración, “Si alguno viere cometer á su hermano pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.” (1 Juan 5:16) Después de eso el escribe, “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda á sí mismo, y el maligno no le toca.” (vers. 18) [RV Antigua 1909]

¿Qué significa esto? Para entender debemos darnos cuenta que Juan esta hablando sobre la expiación de los pecados, si permitimos que la Biblia nos diga lo que la Biblia significa podemos encontrar también otros lugares donde hablen de la expiación de los pecados. Encontramos esto en el Viejo Testamento donde las “reglas” para la expiación de las transgresiones están primeramente establecidas bajo el ministerio simbólico de los Levitas.

Moisés escribió, “y si una persona pecare por yerro [inadvertidamente, en ignorancia, sin intención], ofrecerá una cabra de un año por expiación. Y el sacerdote hará expiación por la persona que habrá pecado por yerro [sin intención], cuando pecare por yerro [sin intención] delante de Yahweh, la reconciliará, y será perdonada. Para el que es nativo entre los hijos de Israel, y para el extranjero que reside entre ellos, tendréis una misma ley para el que haga algo por yerro [inadvertidamente]. Pero aquel que hiciere algo con soberbia [rebeldía, presuntuosamente, con intención] así el nativo como el extranjero, injuria a Yahweh; y esa persona será cortada de entre su pueblo. Por cuanto tuvo en poco [menosprecio] la palabra de Yahweh, y dio por nulo su mandamiento, esa persona será cortada: su culpa caerá sobre ella.”(Num 15:27-31)

Leímos la declaración de otro escrito Bíblico, “Preserva también á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.”(Salmo 19:13)

Los sacrificios, como una examinación del Viejo y Nuevo testamento, son ofrecidos para dos clases de pecados: aquellos que son cometidos antes de venir al conocimiento de la verdad (Hebreos 10:26) y aquellos que han sido cometidos por algún grado de ignorancia. Los cristianos, aquellos que han recibido el conocimiento de la verdad de Yahweh, son declarados haber sido liberados de la esclavitud del pecado, por lo tanto Juan escribe “cualquiera que es nacido de Dios, no comete [deliberadamente] pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”(1 Juan 3:9)

Examinaremos esta idea en mas detalle en un capitulo posterior, pero esto se relaciona con el carácter de Yahweh de esta manera: el Todopoderoso pago un precio infinito, sufriendo y muriendo en la Persona de Su Hijo, (2 Cor 5:19) para poder salvar la humanidad de (no en ) sus pecados. El corazón del creyente mismo es cambiado de manera que “no cometerá” deliberadamente pecados conocidos. Cuando tal individuo, en su caminar Cristiano descubra alguna previa transgresión de la que no se había dado cuenta, esta persona no debe sentirse condenada (Rom 8:1) sino recordar que tiene un Abogado intercesor para con el Padre, através del cual podemos confesar este pecado y recibir limpieza. (1 Juan 2:1- un versículo que examinaremos mas adelante)

Los “hechos” pecaminosos son confesados cuando son descubiertos; pero mas que esto, si entendemos la naturaleza del pecado apropiadamente también podemos descubrir que “pensamiento” o “idea” fue el que estaba relacionado con esa acción. Podemos buscar el concepto erróneo o el entendimiento incompleto que conllevo a esa acción. De esa manera, al eliminar la causa misma de la trasgresión podemos remplazar ese concepto y entendimiento erróneo con conceptos e ideas “verdaderas”, con la Verdad.

Tenemos la seguridad en Cristo de que no continuaremos en el mismo ciclo de antes, de de cometer los mismos pecados y arrepentirnos de ellos para volver a caer en el mismo error y así sucesivamente.... Más bien, entramos en un camino ascendente de arrepentimiento-arrepentimiento-arrepentimiento...rechazando y alejándonos del pecado anterior en cada paso que damos para nunca volver a estar bajo su poder.

Uno de los mas grandes malentendidos en el Cristianismo moderno, tan grande que vale la pena mencionarlo en este primer capitulo de los primeros pasos del caminar Cristiano es la manera en como Yahweh destruirá finalmente el pecado y a los pecadores.

Ya hemos leído que el pecado será destruido y finalmente será removido del universo y todo será re-creado nuevamente (Isaías 66:22-23) pero ¿Que pasa con aquellos que no serán salvos? Varios grupos Cristianos tienen ideas al respecto. Muchos creen que la
invisible y conciente “alma” del hombre es inmortal por naturaleza y que como tal nunca será destruida en un sentido definitivo, estas personas (según ellos) ven el infierno como un lugar de eterno sufrimiento donde la esencia conciente de los pecadores será quemada y sufrirá por edades incesantes en un lago de fuego .

Como estamos viendo a las doctrinas y las enseñanzas desde el punto de vista del carácter de Yahweh y estamos tratando con temas a una escala “cósmica”, dejaremos el destino individual de los pecadores para la discusión del estado de los muertos en el Capitulo 3. Esto es necesario, ya que el versículo que describe la nueva creación lee así, “Y saldrán [los redimidos], y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí: porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará; y serán abominables á toda carne.”(Isaías 66:24) Esto parece estar diciendo que los perdidos, aquí llamados “gusanos” , aunque parecen estar muertos, nunca “morirán.”

Pero al ver el plan de salvación desde una perspectiva mas global, encontramos estas cosas referentes al pecado: (Apoc 20:14)

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Yahweh de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama.” (Malaquías 4:1)

“He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre á la cual se sienten.” (Isaías 47:14)

“Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Yahweh como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo.” (Salmo 37:20) Este versículo es importante porque revela que los impíos se disiparan o consumirán como “humo.” En el libro de Apocalipsis, el cual no puede entenderse apropiadamente si los lectores no se dan cuenta que este libro esta conformado mayoritariamente de citas tomadas de otros libros bíblicos anteriores a este, leemos de los perdidos, que, “Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás.” (Apoc 14:11) El humo, como un monumento conmemorativo permanece para siempre, pero los individuos mismos son “consumidos”

Mucho mas se dirá al respecto cuando discutamos sobre la naturaleza del alma, el espíritu y sobre el estado de aquellos que están muertos. Por ahora, es suficiente declarar que de acuerdo a los versículos anteriores y a otros que faltan por examinar. Los Adventistas 7mo día de la Creación creen, como creen los Adventistas en general, que el pecado y los pecadores serán aniquilados finalmente del universo y que (algunos pasajes mal entendidos) aun los versos más citados señalan esta realidad en toda la Biblia, por lo tanto no hay posibilidad de desorientar al lector objetivo:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda [Griego: apolletai –ser destruido, ser puesto finalmente fuera del camino, desvanecerse en nada] mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

Entender este aspecto del Dios a quien adoramos, y tener conocimiento de la manera como El trata aun con Sus enemigos más acérrimos es absolutamente vital para conocer quien es El.

sábado, 13 de junio de 2009

La Necesidad de una Educación Cristiana

El Carácter − este es el único factor que determina nuestro destino. Aunque el conocimiento y la sabiduría son talentos útiles, el Cristiano reconoce que estos son dones del Cielo , pero por si solos no son suficientes para darle a alguien una victoria espiritual continua. Aunque la enseñanza apropiada y las doctrinas correctas y puras son ayudas divinas para desarrollar el alma del individuo ellas por si mismas no comprenden todo, son solo el medio que conllevan al resultado eterno. Las Escrituras nos enseñan, “Fíate de Yahweh de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” (Proverbios 3:5)

De igual manera, las buenas obras pueden pulir y refinar a un individuo que ya esta consagrado a la verdad pero “por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”(Efesios 2:8-9) Yahshua el Mesías, el Hijo del Todopoderoso, revelo que un hombre es “conocido” por sus obras, (Mateo 7:20) pero las obras no son lo que hacen del hombre lo que es.

El carácter es el último enlace de la cadena, entre el Cielo y la Tierra, donde el hombre tiene el control por medio de la fuerza de su voluntad. Las Escrituras nos dicen que debemos tomar el control de nuestros pensamientos (2 Cor 10:5) para que podamos dirigir nuestras acciones (1 Cor.9:27) y de que somos libres (en Cristo) para dominar nuestros propios hábitos: “Porque: El que quiere amar la vida, y ver los días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártase del mal, y haga bien; busque la paz, y sígala.” (1 Pedro 3:10) Así es como definimos y desarrollamos el carácter.



Pensamientos - Acciones - Habitos- Caracter- Destino
Sabemos que las obras se mencionan en el Juicio pero no son el factor determinante. Cristo declara, “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre sacamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas? Y entonces les confesaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de iniquidad.”(Mat 7:22-23). La iniquidad (el cometer actos pecaminosos) es la característica destacable de aquellos que no lograron desarrollar el carácter de Cristo.

Existe una gran necesidad de educación entre los cristianos y adventistas nominales en cuanto al equilibrio apropiado que debe existir entre la fe y las obras. Ningún individuo debería ser bautizado dentro del Cuerpo del Mesías hasta que el o ella sea capaz de entender, y en cierto grado enseñar a otros, que somos salvos por la gracia a través de la fe, (Efe. 2:8) y que por lo tanto somos hechura Suya [de Dios], creados en Cristo Yahshua para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.”(Versículo 10)

Algunos preguntan, “¿Porque es necesario estudiar las Escrituras antes de bautizarse? ¿Por qué hay necesidad de tal educación en todas las cosas cristianas cuando encontramos ejemplos en la Biblia de hombres y mujeres que fueron bautizados instantáneamente, y muchos de ellos tenían poca practica y conocían poco de las doctrinas?”
Esta es una pregunta legítima y merece ser contestada. Podemos citar el ejemplo del Etíope, eunuco, quien fue bautizado después de una corta reunión con Felipe el diacono. (Hechos 8:26-38) Podemos considerar el caso del Gentil Cornelio quien pidió una audiencia con Pedro, el apóstol, y recibió el bautismo del espiritu Santo después de haber escuchado solo un sermón. (Hechos 10) Y podemos ver también aquellos creyentes de entre los Judíos, tres mil de ellos, que fueron convencidos de que su nación había apostatado (es decir, alejarse de la verdad) al crucificar a Yahshua y fueron bautizados ese mismo día. (Hechos 2:14-41)

En los tiempos de la Iglesia primitiva, los seguidores de Cristo estaban unidos en un solo espiritu, como un solo hombre y esa unidad era visible, “y perseveraban en la doctrina de los apóstoles y en la comunión (palabra griega que significa feligresía) y en el partimiento del pan, y en las oraciones.” (Hechos 2:42)

No existian cismas; no existían diferencias denominacionales. Lo que se enseñaba era el Evangelio de Yahshua en toda su pureza y sencillez, sin mancha alguna de esos errores paganos y doctrinales que se introdujeron posteriormente como :
  • La salvación en el pecado,
  • La salvación por las obras,
  • La santidad del dia Domingo (primer dia),
  • La inmortalidad y conciencia del alma después de la muerte, (donde se sufre eternamente)
  • El concepto pagano de la Trinidad,
  • La predestinación Agustiniana (la cual cree que Dios elige arbitrarimanete quienes seran salvos y quienes no), etc.
Si en los dias de la Iglesia Primitiva alguien se levantaba y declaraba “soy Cristiano,” ocurria una de dos cosas, o la audiencia le preguntaba “¿que significa eso?” y pacientemente esperaban por ser educados al respecto o si la audiencia ya había escuchado sobre la secta (la Iglesia Cristiana) ya sabían lo que significaba ser un cristiano, aunque tuvieran un conocimiento parcial o incompleto al respecto.

En esos tiempos no era necesario profundizar tanto el término “Cristiano”. En esos tiempos no existían prejuicios doctrinales, a menos que tomemos en cuenta a los paganos y a los Gnósticos de la Cruz. Cuando dos Cristianos se presentaban entre ellos no tenían que someterse mutuamente a una “prueba de credos” para ver si era seguro congregarse entre si (Galt 2:9) o darse el beso u osculo santo. (Rom 16:16)

Tal unidad y pureza, tristemente, no duraría mucho tiempo. Hombres de autoridad en el Cuerpo de Cristo traicionaron al cuerpo de miembros. Al principio las falsas doctrinas se fueron infiltrando sutilmente hasta que llegaron a ser aceptadas en su totalidad. Pablo lamento esto y dijo a los ancianos de Efeso, aun antes de que terminara su obra, “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño; y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos detrás de sí.” (Hechos 20:29,30)

Pablo advirtió a los Tesalonicenses, (vers. 1y 2), “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá [Yahshua, nuevamente] sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdicion, oponiéndose, y levantándose contra todo lo referente a Dios. ¿No os acordáis que cuando estaba con vosotros, os decía esto? Vosotros sabéis lo que lo detiene ahora, a fin de que a su debido se manifieste. Porque ya está obrando el misterio de iniquidad, solo que en el presente algo lo detiene, hasta que sea quitado de en medio”

Algunos de estos errores se mencionaron: “Mas evita profanas y vanas palabrerías; porque conducirán mas y mas a la impiedad. Y la palabra de ellos carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto; que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectúo, y trastornaron la fe de algunos.” (2Tim 2:16-18)

“Y todo espíritu que no confiesa que Yahshua , el Cristo, ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo. (1 Juan 4:3)

En el día de hoy existen demasiadas denominaciones, mas de las que un hombre puede contar con los dedos de su mano, pero aun así no están en perfecta unidad como lo esta la “gran multitud” mencionada en Apoc 7:9. Entre aquellas denominaciones están las que niegan la divinidad de Cristo, otras rechazan la libertad del pecado que Cristo nos ha dado con su muerte y ejemplo. También existen otras que creen que la Ley de Dios ha sido anulada y otras creen en un Creador arbitrario que castigara a sus pequeñitos para siempre en un infierno ardiente por haber sido engañados por hombres y por espíritus malignos mas astutos y mas experimentados que ellos pero mucho mas importante que todo esto....están aquellos dentro del reino del “Cristianismo” que no han desarrollado el carácter de Cristo.

Si la doctrina, que muchos reciben, no los incita o motiva a desarrollar el carácter correcto, con esta simple evidencia pueden darse cuenta que han sido despistados y engañados. Por eso es importante la educación Cristiana.

En los días de los Hechos de los Apóstoles se esperaba que un “Cristiano” hablara la verdad en amor y que animara a los nuevos creyentes a caminar ascendentemente hacia el Cielo. Aun en ese tiempo, los apóstoles tenían mucho trabajo que hacer para preservar al Cuerpo de Cristo, la Iglesia, en su curso correcto. Pablo, Santiago, Juan, Judas y Pedro escribieron epístolas a la Iglesia advirtiéndoles a los fieles sobre los creyentes defectuosos, e incluso hablaban contra ciertos individuos, para que su obra pudiera sobrevivir las llamas de las pruebas y tribulaciones. (1 Cor 3:13-14) Los escritores del Evangelio registraron y representaron en sus vidas la vida de Yahshua con el propósito de preservar un registro exacto del ejemplo más perfecto dado a la humanidad.

No podemos conformarnos y decir, por ejemplo, “que lo que fue suficiente para Cornelio en su tiempo será suficientemente para nosotros en el nuestro, en los ultimos dias, y decir “llévanos al agua.”
Hoy, los miembros de nuestra propia casa espiritual se han convertido en nuestros enemigos, (Miqueas 7:6) y en estos últimos días aun los Adventistas del Séptimo-día, aquellos campeones de las Escrituras y creyentes de los mandamientos, del juicio de Dios, de la reforma Pro-salud, etc. han caído presa de las artimañas del Engañador. Aun los hijos espirituales de los reformadores (Iglesias Protestantes) quienes recibieron gran luz y manifestaron una gran abundancia de bendiciones, fueron hallados faltos – como pueblo – en ese grandioso plan que Yahshua había diseñado para Su Iglesia.

Mas detalles sobre este asunto en particular continuaran durante el transcurso de este Blog pero el punto ya debe estar lo suficientemente claro: Si queremos saber si nos hemos dirigido o no en la dirección correcta debemos fundamentar nuestra confianza en el Altísimo y en Su Palabra, (Salmo 18:30) y debemos estar equipados y ser mansos para recibir instrucción de aquellos que Yahweh ha establecido como Su Cuerpo para resistir al mundo, los demonios y los falsos hermanos que nos traicionaran con un beso. “Y El (Yahshua) mismo constituyo a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4 :11-13)

Esta es la obra de la Iglesia en su totalidad: ganar almas y facilitar la perfección de carácter a aquellos que están buscando un mejor Reino, por el Camino de Santidad. (Isaías 35:8)